jueves, 17 de septiembre de 2009

Perdición, intriga y placer de la mano de Billy Wilder


El pasado viernes pudimos deleitarnos con otra obra maestra del genial Billy Wilder, al que ya conocimos en El crepúsculo de los dioses (Sunset Boulevard). En esta ocasión, la responsable de nuestro delirio cinéfilo no fue otra que Perdición (cuyo título original se repite muchas veces a lo largo de la trama, Double Indemnity o doble indemnización), una obra del cine negro que Wilder concibió junto a Raymond Chandler. Juntos llevaron a cabo la adaptación de Three of a King, novela de James M. Cain.

Al igual que en El crepúsculo de los dioses, Wilder se ayuda de la voz en off y los flash-backs para contar una historia de muerte y traición. Walter Neff (Fred MacMurray) es un agente de seguros que se ve envuelto en el asesinato de uno de sus clientes tras caer en las redes de Phyllis (Barbara Stanwyck), la mujer de éste. Sin embargo, no será tan sencillo, ya que su jefe Barton Keyes (Edward G. Robinson) no estará dispuesto a desembolsar el dinero del seguro de vida de la víctima tan fácilmente.

En el film, Billy Wilder consigue mantener un excelente ritmo narrativo, aumentando la intriga del espectador hasta límites insospechados y culminando con un final que nos mantiene en vilo hasta el último momento. Junto a ello, guiones depurados y una psicología bien trazada de los personajes, acompañado de un importante juego de luces y sombras que juegan con el blanco y negro y la inquietante música de Miklos Rosza.

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