martes, 2 de febrero de 2010

Crónicas de Tannhäuser: 8 1/2

"Asa nisi masa... asa nisi masa"
8 1/2

Aprovechándome del reciente estreno de Nine, me gustaría hablaros de Fellini y 8 1/2.

Nine es una película basada en un musical de Brodway inspirado en 8 1/2 de Fellini. La verdad es que las comparaciones entre 8 1/2 y Nine son bastante odiosas, lo único que se mantiene es la trama de una manera una tanto esquematizada, olvidando todas las divagaciones de Fellini y centrándose en la lista de temas musicales (bastante inconexos, dicho sea de paso). No, es imposible compararlas, un error, una es un homenaje a una obra maestra, la otra es la obra maestra homenajeada.

Situémonos; 1963 Roma, Federico Fellini acaba de
rodar Boccaccio ’70, film dirigido junto con Visconti, de Sica y Monicelli, de este film resaltaría el segmento de Fellini, de lo más brillante que he visto del director. Fellini venía de cosechar éxitos como La dolce vita, Las noches de Cabiria o La strada. El director estaba bajo una presión importante y tenía la obligación de mantenerse en ese nivel, sin embargo, el miedo al fracaso y los demonios internos le llevaron a sufrir una crisis creativa. Fellini escribió el guión y lo tituló 8 1/2, ya que este film debía contarse como su octavo film y medio.

8 1/2
debe considerarse como el reencuentro con los recuerdos, el temor a convertirse en un fantasma de si mismo y el retorno de los miedos de la infancia.
En el film nos encontramos a Guido (alter ego de Fellini interpretado por Marcello Mastroianni), un famoso director de cine que ha cosechado varios éxitos recientemente y que se dispone a rodar una nueva película. Durante el rodaje sufrirá una “crisis de fe”, crisis creativa o depresión (como queráis llamarlo) y acabaremos zambulléndonos en un profundo océano surrealista donde se derriban las fronteras y se unen lo onírico y lo real.

En el film destaca la figura de la mujer por encima de todo; nos encontramos a la esposa de Guido, la amante, la madre, las actrices y sobre todo, todos los amores pasados del mujeriego director. Guido, presionado por los productores, su amante y su mujer, acaba por perder la esperanza y se embarca en un viaje introspectivo a la búsqueda de su musa particular, Claudia (Claudia Cardinale). La película se dispersa en ocasiones, la trama vaga por terrenos extraños y al parecer sin salida alguna, en ocasiones los hechos están inconexos y hay que hacer un esfuerzo para entender que es lo que Fellini nos intenta comunicar. La necesidad de huir será algo que el director nos transmitirá durante todo el film.


La obsesión de Fellini por las mujeres no es algo novedoso pero en esta película cobra importancia hasta el punto de considerarse uno de los pilares centrales de la obra. Llama la atención el personaje de Luisa (Anouk Aimée), esposa de Guido. El matrimonio que comparten es una farsa, Luisa ama a Guido pero este es incapaz de quedarse con una sola mujer. Posteriormente se supo que Luisa era el reflejo de Giulietta Masina, la esposa de Fellini.

Respecto a esto último hay que destacar la escena del harén, en la cual todas las amantes de Guido entran en escena disputando y peleando por ver quien conseguirá quedarse con él. La calenturienta mente de Fellini lleva a caracterizar a Guido como un aventurero, un semental que porta un látigo dominando y sometiendo a sus hembras, para mí, una de las escenas más emblemáticas del film. También me gustaría resaltar al personaje de la Sarracena (Saraghina) como objeto de deseo original y adolescente dedicándole un baile sensual a un pequeño grupo de adolescentes entre los cuales se encuentra un jovencísimo Guido que asiste ensimismado al acontecimiento casi sin saber porqué.



El carácter narcisista de Fellini nos arrastra hasta su subconsciente y nos atrapa en sus problemas más mundanos adornándolos de oníricas imágenes.
Toda la película gira en torno al personaje de Guido, el gran número de personajes y de historias que confluyen unas con otras hacen que la historia en sí pierda importancia y te obliga a dejarte llevar en un loco carrusel de imágenes y escenarios que desembocan en una escena final en la cual todos cantan una canción sobre el enorme set de rodaje conmemorando así el abandono de Guido como director del film.

8 1/2 es un laberinto donde puedes perderte fácilmente, la película más personal e introvertida de Fellini, pero ha de comprenderse como la pieza de un todo en la extensa carrera del director, cito a Vázquez-Rial; “El conjunto fílmico felliniano es una sola obra, un único relato, un mismo descargo de conciencia. Es la perpetua confesión. Sospecho que eso es, en el fondo, toda gran narrativa.”

En definitiva, 8 1/2 es el Rosebud personal de Fellini, una de las películas más interesantes del director italiano, como dije antes; "asa nisi masa".
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