martes, 16 de marzo de 2010

Crónicas de Tannhäuser: Taxi Driver


"¿Estás hablando conmigo?"

Travis Bickle, Taxi Driver


Viajamos a Nueva York, 1976. Paul Schrader, un joven guionista oriundo de Michigan acaba de divorciarse de su mujer. Paul no está pasando por su mejor época, tampoco tiene trabajo ni dinero para pagarse un motel de carretera así que decide pernoctar en su vehículo hasta que pueda costearse un motel. La vida de Paul se encontraba en lo más profundo de un pozo, parecía no encontrar salida hasta que tomó la acertadísima decisión de canalizar toda esa frustración y malestar hacia lo que se le daba mejor: escribir.

Tras largos paseos en coche, solitarias y coloridas noches iluminadas por el eterno ciclo de la luz de los semáforos, horas y horas invertidas en reflexionar sobre uno mismo y observar al resto del mundo tras el parabrisas de su coche; comenzó a escribir una historia
, un guión que marcaría su carrera y se convertiría en una de las obras más importantes de la década de los setenta.


El ritmo de Paul fue frenético, seguramente porque el hambre comenzaba a punzar cruelmente en la mismísima boca de su estómago ya que tuvo el guión terminado a las dos semanas. Rápidamente enseñó el guión a varios colegas, entre ellos, un tal Martin Scorsese que comenzaba a hacerse un nombre dentro de la industria por un diamante en bruto (más bruto que brillante) llamado Malas calles.

Taxi Driver nos habla de un marginado ex combatiente americano que no logra integrarse de nuevo en la sociedad tras el trauma sufrido por la guerra de Vietnam. Travis Bickle (Robert De Niro) sufre una profunda depresión que comienza a afectarle seriamente, uno de los síntomas más notorios es el insomnio. Travis, lejos de rendirse, decide tomar cartas en el asunto y optar por una medida más pragmática para aprovechar sus tiempos muertos en los que da vueltas en la cama de madrugada. Travis logra la licencia de taxista y comienza a trabajar de noche para ganarse un sueldo. Tras varias semanas pululando por las calles de la gran manzana se da cuenta de que la ciudad se ha vuelto loca, se han perdido los valores, los cuales perduraron al menos, hasta antes de irse a la guerra. Nuestro taxista se da cuenta de que en la calle no hay más que prostitutas, proxenetas, drogadictos, gamberros, mendigos, en definitiva, Nueva York se había transformado en una ciudad corrupta y enferma.


A medida que pasan los días, Travis se va alejando más y más de la realidad. Por las noches visita cines porno, habla consigo mismo y empieza a tener una conducta errática a la vez que se gesta una inmensa sensación de venganza contra toda la sociedad en su interior. Mientras tanto, estrecha lazos con una jovencísima prostituta llamada Iris (Jodie Foster) que sufre los engaños y abusos de su proxeneta, Sport (Harvey Keitel). Travis intenta alejarla de ese mundo y enviarla de nuevo con su familia, para ello le entrega un sobre con cientos de dólares para que se marche. En este preciso momento toda la violencia que permanecía latente en Travis aflora en un atronador y violentísimo final digno de los mejores de la historia del séptimo arte.

No hay que olvidar el contexto en el que nos encontramos. Tras el escándalo del Watergate en el 74, EEUU se convulsionaba de nuevo al retirar las tropas del Vietnam, una guerra que se prolongó durante diecisiete años que estuvieron llenos de crispación y malestar popular. Durante el mandato de Jimmy Carter se vivió la gran oleada de reinserción de todos los combatientes de la guerra. La mayoría de ellos no pudieron readaptarse y mostraban síntomas de lo denominado posteriormente como síndrome de Vietnam.

Taxi Driver no tuvo mucho éxito tras su estreno, por otra parte, fue completamente ignorada por la academia, sin embargo, con el tiempo ha ido ganando adeptos, mejorando con el paso de los años como si de un buen vino se tratase.

Sinceramente, pienso que es una de las películas más hipnóticas que haya visto jamás. Recuerdo que un profesor de guión dijo una vez: Taxi Driver es la película con la introducción más larga... que yo recuerde dura al menos 90 minutos”. Si nos ceñimos a la teoría de que la introducción termina en el momento en que descubrimos el objetivo (lo que quiere) del protagonista podríamos decir que sí, no obstante, Travis va gestando un odio en su interior que va in crescendo, es algo tangible, latente durante todo el film, el protagonista está destinado hacia un futuro catastrófico e inevitable.

El film va transformándose al igual que lo hace el protagonista. Para ello debemos fijarnos en el contraste que hay entre el inicio y el desenlace del film. El viaje introspectivo que Travis experimenta se contagia también a la atmósfera de la película y a la trama provocando que toda la secuencia final esté dotada de un ritmo extraño y onírico, incluso ambiguo en muchos momentos, como por ejemplo el extraño plano final donde observamos la última mirada de Travis al retrovisor interior del taxi, donde podemos apreciar que en el reflejo sólo se aprecian las luces de la ciudad y los vehículos.


Otro punto a destacar es Robert De Niro. El actor se postuló como una de las joyas emergentes de Hollywood tras este trabajo, de hecho, fue nominado como mejor actor en los Oscar. La trayectoria de De Niro era ascendente; tres años antes había trabajado ya con Scorsese protagonizando Malas calles, esto hizo que Coppola se fijara en él para trabajar en el Padrino II interpretando a Vito Corleone (magnífico por cierto). Dos años más tarde lo encontramos aquí interpretando a un taxista paranoico y estableciéndose como uno de los mejores actores de su generación. En la retina de todos nos quedará el “¿Estás hablando conmigo?” o su rapada a lo mohawk, una interpretación antológica, no debemos olvidar que está interpretando a un psicópata. Como anécdota, De Niro estuvo trabajando durante dos semanas como taxista para poder introducirse de lleno en el papel.

Taxi Driver es otra rareza más dentro del cine. En mi opinión es la película más anticomercial que podía haber en su época teniendo en cuenta el tipo de conflictos que presentaba y como estaban narrados, estoy seguro de que no sería lo que es sin la mano de Scorsese, De Niro o Bernard Herrman. De este último hay que hacer especial mención ya que esta fue su última obra musical para el cine, uno de los mejores compositores de Hollywood (Ciudadano Kane, Psicosis, Con la muerte en los talones).

Scorsese nos regaló una película que nos muestra una Nueva York corrupta (podría ser una Sodoma o Gomorra) a través de los ojos de un sociópata paranoico que sufre de insomnio. ¿Quién es el loco realmente? ¿Travis o la sociedad?

Película para taciturnos.


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