martes, 22 de junio de 2010

Crónicas de Tannhäuser: Posesión infernal




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Posesión infernal



De vez en cuando surg
e de entre la maleza una película diferente que llama la atención por haber sido rodada con la ayuda de una ínfima producción y con el entusiasmo propio de un grupo de estudiantes o primerizos que intentan hacer sus pinitos en esto del cine. De esa particular y variopinta familia del cine independiente, de culto o serie B han surgido personajes de la magnitud de Peter Jackson, George Lucas, James Cameron, George A. Romero, Martin Scorsese, Kevin Smith, David Lynch o Jim Jarmusch, los cuales, actualmente son una institución dentro de la industria del celuloide.

En nuestro caso conoceremos a Sam Raimi, un excéntrico director que con tan sólo 22 años estrenó Posesión infernal, película de culto del cine de terror por antonomasia que marcó la pauta en siguientes generaciones e influyó a un gran número de realizadores en los tiempos venideros, así como lo fueron el anteriormente mencionado Peter Jackson o hasta el mismísimo gurú del videoclip Michel Gondry. Actualmente, la figura de Raimi se reconoce por su incansable trabajo como productor y por ser el director de la trilogía de Spiderman.

Viajemos a Michigan, 1979
, allí encontramos a un grupo de compañeros de la universidad que buscan la manera de financiar lo que sería la ópera prima de Sam Raimi. Entre todos ellos está Bruce Campbell, futuro protagonista del film que como el resto, participará activamente en la producción de éste. Curiosamente, Joel Coen, el hermano mayor de los Coen, también se encuentra en el equipo como asistente en la edición. Raimi, junto con Robert Tapert (productor), fundarán la Renaissance Pictures con el objetivo de producir Posesión Infernal, sin embargo, incapaces de conseguir cualquier tipo de financiación, debido entre otras cosas al tipo de historia que se pretendía llevar a la pantalla, decidieron poner cada uno de su parte e intentar costear todos los gastos por si mismos mientras buscaban otra alternativa. Poco más tarde, el trabajo de la Renaissance Pictures comenzará a dar sus frutos tras mover por varios festivales y comercializar un cortometraje que Raimi realizó en el año 78; Within the Woods, prototipo de lo que sería Posesión infernal.

Así pues, con 375.000 dólares de presupuesto, un par de caravanas y un viejo y destartalado coche (el cual será el que llevará el protagonista), viajarán a Tennessee, exactamente a los alrededores de Morristown, lugar donde se ubicaba la famosa cabaña del film. El rodaje se prolongó durante tres meses y en menos de un año la película ya estuvo lista para ser expuesta. La extrañísima película retumbó con fuerza, impresionando a público y crítica, viajando desde la polvorienta cabaña de Tennessee hasta el glamouroso Cannes. Stephen Garrett, crítico estadounidense, la definió de esta manera: “Deficiente en cuanto a caracterización y trama, pero fuerte en atmósfera de terror”. Por otro lado, Stephen King declaró como: “La película de terror más original del año”. Este hito de la serie B (siendo generoso) se ha convertido en una película de culto que presume de su propia serie de cómics, acumula alrededor de 29 millones de dólares en ganancias y cuenta incluso con un musical.


No obstante, el film estuvo marginado y defenestrado durante muchísimo tiempo por su extrema violencia y el exceso de vísceras. La censura la sufrió en una decena de países y los recortes en el metraje en otros tantos, de hecho, la versión íntegra original no salió a la luz hasta veinte años después de su estreno, en 2001, gracias a la distribución del DVD.


La tipiquísima historia se centra en un grupo de estudiantes (entre los cuales está Ash, interpretado por Bruce Campbell) que se internan en el bosque de Tennessee para pasar un fin de semana en una cabaña abandonada. Una vez allí, los chicos presencian una serie de extraños sucesos, causados por la presencia del Necronomicón o Libro de los muertos (influencia de H. P. Lovecraft), que está escondido dentro de la cabaña. Junto al libro encontrarán una cinta de un arqueólogo que estaba estudiando el libro, en la cual se encuentran registrados varios pasajes del Necronomicón. Al reproducirse las palabras del libro, los espíritus resurgirán de las tinieblas poseyendo y aniquilando a todos los habitantes de la casa
(cosas que pasan).

¿El porqué del éxito? Películas como Posesión infernal las ha habido, las hay y las habrá siempre. El ingrediente que la hace diferente reside en el su postura claramente satírica (sea consciente o inconsciente) con respecto al cine de terror adolescente, con un amplio aliño de un hilarante humor negro y un aspecto visual asombroso para los medios de los que disponían. Posesión infernal parece haberse rodado en una dimensión distinta, en un momento fuera de los límites del tiempo, en una burbuja de nieve. La manera de rodar y distribuir el espacio con esos grandes angulares, los planos subjetivos en travellings larguísimos a ras de suelo o el abuso de las cámaras rápidas y diversos recursos bastante efectistas, dotan al film de una personalidad propia que le aleja de la mayoría de películas de terror adolescentes.

Visto así parece que estamos ante una película de órdago, así que (para los que no la vieron) dejadme aclaraos que está repleta de gazapos, imprecisiones y desajustes, tales que Raimi, cuando tuvo la oportunidad de dirigir una secuela, decidió rodarla de nuevo con la intención de redimirse de sus errores. Así pues, Evil Dead 2, que se tradujo en España como Terroríficamente muertos, no es más que un remake de Posesión infernal. La última parte de la trilogía la cierra El ejército de las tinieblas, una película mucho más cercana a la comedia que no al terror.


Y con respecto a la comedia enlazaría con la otra gran baza con la que contaba Raimi; su estrella, Bruce Campbell. Campbell, mano derecha de Raimi en todas sus producciones y carismático actor, encuentra en Ash a un personaje que le va como anillo al dedo. Posee un talento único para lo comedia que se adapta perfectamente a las necesidades e intenciones que Raimi tiene para con la película. Campbell logra construir un personaje que quedará inmortalizado en la historia del cine (guste o no guste) por sus gesticulaciones a lo Jim Carrey, junto con su sobriedad ante cámara y sus reacciones desmesuradamente violentas. (también por sus actuaciones en las siguientes secuelas). Su papel fue tan significativo que le convirtió en una celebridad casi al instante , actualmente es considerado como el mejor actor de serie B.


El cine de terror siempre ha tonteado con lo prohibido, o mejor dicho, lo socialmente repudiado. Entre la industria y los censores se intentó hundir el film en el olvido, sin embargo, el público la rescató y se encargó de recordarla año tras año aunque fuera en la clandestinidad. El film es sin ningún género de duda, un film de entretenimiento, unas ganas imperiosas de romper con las formalidades desde la humilde posición de un veinteañero aficionado al cine. Un ejemplo de que con ganas y una pizca de talento todo es posible.

Clásico de la serie Z.




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