miércoles, 6 de octubre de 2010

Crónicas de Tannhäuser: Plan 9 del espacio exterior




"Amigo mío, ¿Podrá soportar su corazón los terribles sucesos
de los ladrones de tumbas del espacio exterior?”


Criswell, Plan 9 del espacio exterior





En esta sección se da cabida a un gran número de películas que en su conjunto dan como resultado una variopinta mezcolanza de todos los colores y para todos los gustos. Algunos films nos enamoraron por su sensibilidad, otros por el impacto que tuvieron durante nuestra infancia, eso sin contar con esa serie de nombres que aparecen al mirar el firmamento, una lista que se convierte en la tabla de los diez mandamientos del cine, una serie de películas que se han de ver antes de morir, la lista de las sempiternas.

No obstante, todo tiene su doble cara y el cine no es una excepción. Hoy no os hablaré de ningún bodrio que encabece las carteleras de nuestros cines o el típico blockbuster palomitero que nos deja completamente indiferentes, hoy es el día en el que profundizaremos en la “serie Z”, en ese cine de mínimo presupuesto, de mínima calidad y de sórdidos argumentos que con el paso de los años se ha ido convirtiendo en un objeto de culto. Al igual que las grandes películas, las malas siempre persistirán en nuestra memoria; nunca olvidaremos aquella horrible película de la que quisimos huir de la sala y no pudimos porque nos pesaban los siete euros que habíamos pagado en la entrada, aquella otra que tuvimos que aguantar sin dormirnos porque era la preferida de tu pareja o aquella que era tan patética que nos arrancó un sinfín de carcajadas compartidas con los amigos. De estas últimas hablaremos hoy, las que conforman la cara B de nuestra experiencia cinematográfica, películas que nos arrancarán un suspiro o una sonrisa nada más escucharlas nombrar, nada más verlas en televisión, esa serie de películas entrañablemente malas.


La peor película de la historia”, por ese “honorable” título se conoce Plan 9 del espacio exterior (originalmente Grave Robbers from Outer Space), la undécima película del nefasto Edward D. Wood Jr., también nombrado (a título póstumo) en 1978 como peor director de la historia. Cabe avisar al lector de lo complicado que es entrar en valoraciones y hacer un análisis serio sobre una película que muestre tal falta de conocimiento sobre la puesta en escena, la composición o la estructura, de hecho, esas afirmaciones ya abarcan gran parte del análisis ya que sería imposible enumerar los millones de gazapos que hay en el film. Obviamente, la realización de Plan 9 pesó mucho en su nombramiento como “peor director de todos los tiempos”, título de dudosa veracidad, ya que tal afirmación es imposible de demostrar y seguro estoy de que hay miles peores que Wood. Marketing, nada más que eso, y funcionó bien, más que bien diría yo, de hecho, los ingresos se multiplicaron ostensiblemente tras el estreno de Ed Wood (1994), maravillosa película dirigida por un (aún) talentoso Tim Burton. Tras ello, Ed Wood pasó a convertirse en una figura emblemática y capital del cine malo, de la sordidez cinematográfica, una figura rescatada del olvido que se mira con nostalgia y simpatía a partes iguales.

En torno a la figura de tan controvertido director se reunieron un grupo de personajes que configuraban el elenco de la mayoría de sus primeras películas. Este grupo, más cercano al mundo circense que al del cine, se componía por personajes como el mítico Béla Lugosi, la sensual estrella de televisión Vampira o el Super Ángel Sueco, más conocido como Thor Johnson, luchador de lucha libre. Este batiburrillo terminaba por conformar la fórmula fantástica que daba como resultado la película más freak y bizarra (en el sentido francés de la palabra) que jamás se haya visto. Por parte de Wood, parece ser que con cada producción superaba a la anterior, como si desaprendiera o involucionara en lo que a estilo y gusto estético se refiere, como también en argumento o financiación, condenándose a una espiral de fracaso y ruina que le acompañó hasta su muerte, época en la que no hacía más que cine porno lésbico mientras levantaba el codo con su amigo Johnny Walker.


Plan 9 del espacio exterior trata la historia de unos extraterrestres que llegan a la tierra para poner en marcha el Plan 9, el cual convierte los cadáveres en zombies asesinos. Todo esto viene por el terrible peligro que corren tanto los humanos como el universo entero por culpa de la guerra fría, ya que el desarrollo tecnológico les ha llevado a crear bombas H que podrían significar el fin del planeta y también la bomba “solaronite”, un explosivo capaz de destruir el Sol y el resto de la galaxia.

Os concedo un breve espacio para retomar el aliento.

Muy bien, una vez recuperados os diré que es la película más vendida de Wood junto con Glen o Glenda (1953), que dicho sea de paso, es su mejor película de largo, incluso sé que muchos estarían de acuerdo en afirmar que... no es tan mala (decir que es buena sería demasiado). Volviendo a Plan 9, se sabe que es la más vendida debido al haber sido distinguida como "la peor película de la historia", rebautizándola con el fin de convertirse en un reclamo para la mayoría de seguidores de la ciencia ficción y el cine de serie Z. Sin embargo, si tuviera que rescatar algo sería la clara postura pacifista y antibelicista que expresa con respecto al conflicto soviético-americano, previniendo de los horrores que la guerra podría causar si se llevara a sus últimas consecuencias.

Por otro lado, Wood también demuestra una clara intención de adaptación a los tiempos y cambio de estilo dentro de sus films. A mediados de los cincuentas, la ciencia ficción tuvo su época dorada, ocasión que no desperdició Wood con Plan 9. De igual modo, nunca abandonará su obsesión por los viejos monstruos, zombies y vampiros que arrastra del cine de terror de los treintas, cuando Boris Karloff y Béla Lugosi eran grandes figuras de Hollywood. De hecho, el arranque del film cuenta con una extraña escena en la que Lugosi sale de su casa y huele una pequeña flor en su jardín mientras la voz en off de Criswell (adivino y showman de la televisión americana) filosofea sobre la volatilidad de la vida. Lo curioso de esta escena es que no fue rodada para el film y es la única en la que podemos ver al verdadero Béla Lugosi, ya que murió poco después y su personaje fue interpretado posteriormente por el quiropráctico de la mujer de Wood, Thomas R. Mason, que guarda un cierto parecido con el actor rumano. Para que no se notara tanto el cambiazo, Wood ordenó a Mason que actuara en todo momento con el rostro tapado hasta la altura de los ojos, dando un resultado tan absurdo como disparatado.


A parte de dicha anécdota, la trama se desarrolla entre una jungla de planos estéticamente horribles, interpretaciones nefastas, platillos volantes que penden de hilos perfectamente visibles, secuencias que cambian del día a la noche con un chasquido de dedos para volver al día en el siguiente parpadeo. La película en si es una enorme aberración que, extrañamente emana un entusiasmo y pasión infantil por todos sus poros. Seguramente el secreto del film resida en la honestidad y el tesón de un director que no buscaba más que el reconocimiento haciendo lo que más le gustaba. Un film maravillosamente malo.

Algunos os preguntaréis como fue capaz de financiar las películas con tan aciaga reputación y creedme, no es un punto eludible en esta narración. Wood podría ser muchas cosas, pero sobre todo era un personaje con un empeño envidiable. Se sabe que prometía rodar una película en tan sólo una semana con nada más que 50.000 $, cosa que obviamente iba pregonando por todas las esquinas de Hollywood. Plan 9 fue financiada gracias a la Iglesia Bautista de Beverly Hills que estaba dispuesta a invertir 60.000 $ en el film con razón de multiplicar sus beneficios para desarrollar una serie de films sobre la historia de La Biblia. Pusieron sobre la mesa dos condiciones; que el protagonista fuera el joven actor de la Warner, Gregory Walcott y que todo el equipo de rodaje tuviera que bautizarse antes de rodar el film.

El escenario ideal fue el teatro Carlton de Los Angeles, que dio el pistoletazo de salida a la que sería “la peor película de la historia” un 15 de marzo de 1957, llevando por título Grave Robbers from Outer Space. Al contrario de lo que sucede en el film de Burton, el estreno fue un verdadero fracaso. Era bastante normal que la gente silbara y se revolviera en sus asientos, tirando objetos sobre la pantalla y al propio Wood durante sus estrenos. El film fue proyectado pocas veces más hasta que la D.C.A. (Corporación de distribuidores de America) se apropió y renombró el film como Plan 9 del espacio exterior. Su explotación estuvo enfocada desde un primer momento a la televisión, dado a la poca salida que podía tener en las salas de cine. Como ya dije antes, la película ha terminado por convertirse en un objeto de culto que cuenta incluso con varios remakes que la parodian, incluso cuenta con un videojuego.

Plan 9 del espacio exterior confirmó a Edward Davis Wood Jr. como el hazmerreír de Hollywood, el marginado entre marginados, el eterno soñador y el fracaso personificado. En el film de Burton (perdonad que recurra a ello pero es inevitable), aún idealizando la figura del desatinado director y tomarse las licencias para separarse de la realidad de lo sucedido, se consigue perfilar un personaje que hoy día simboliza la perseverancia y el tesón a la hora de perseguir nuestros anhelos. Me gustaría finalizar rememorando la escena final en la que el público del cine aplaude a Wood fervorosamente tras la proyección de Plan 9, levantándose de sus butacas con las lágrimas cayendo por sus mejillas y revelando su rostro de indudable felicidad en cuanto se encienden las luces de la sala. En ese momento, Ed Wood se levanta y sentencia: “Por esta película seré recordado”, y así fue.

Una gran verdad, una gran ironía.


1 comentario:

Hidan Vega dijo...

He visto peores diretores que hacen aberraciones con 1000 veces más de presupuesto del que tenia Wood, al menos dió muchas ideas con Plan 9 del espacio exterior, incluso a alguien que no conoce de cine clásico pero sí de videojuegos le pareciera que estuviera viendo la intro de algun juego con tinte ochentero de esos que venden como dulces en steam, la verdad es que es de admirar como una pelicula tan mala en su época ahora es una joya de joyas y de esas raras, se nota que Wood le puso todo el empeño en esta pelicula. Y tiene lógica y trama no como las mierdas de hoy en dia que aburren a los 10 minutos, incluso dejenme decir que esta pelicula fue inspiración para juegos que fueron éxitos de crítica como el Red dead redemption undean nightmare o los modos zombies del COD World at war y Black Ops, y de otro sin fin de juegos para pc

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