miércoles, 11 de noviembre de 2009

Triage, entre la vida y la muerte

Colin Farrell en Triage, de Danis Tanovic
El pasado domingo tuvimos la suerte de conseguir entradas para Triage, seleccionada para inaugurar la sexta edición del Festival de Cine Europeo de Sevilla. No fue fácil, pues el trío de ases ha conseguido el reclamo necesario para que todo el mundo quiera verla. Os recordamos que en los cines comerciales se estrena el próximo viernes 13 de noviembre.

El film narra la historia de Mark (Colin Farrell), un fotógrafo de guerra que viaja a Kurdistán con su mejor amigo, David (Jamie Sives) -que debe abandonar a su mujer embarazada, Diane (Kelly Reilly) para cubrir el conflicto-. Sin embargo, mientras que la ambición de Mark es más poderosa que su deseo de volver, en el caso de David ocurre todo lo contrario y decide regresar a casa antes que su amigo. Días después, cuando Mark vuelve a los brazos de su mujer Elena (Paz Vega), descubre que David no lo ha hecho aún, pero aparentemente no se sorprende. Preocupada por Mark, Elena decide llamar a su abuelo Joaquín (Christopher Lee), un renombrado psiquiatra, a pesar de que llevan años sin hablarse.

La cinta transcurre con calma, a base de flashbacks que nos revelan poco a poco los recuerdos de Mark, gracias a la terapia que Joaquín realiza con él. Sin embargo, mientras que éstos resultan de lo más interesantes -llenos de acción y movimiento-, la trama principal parece que no termina de arrancar. El color también juega un papel importante en esta diferenciación de secuencias, jugando con los tonos grises y apagados para las escenas de Dublín y con los cálidos para Kurdistán.

Destaca, por encima de sus compañeros de reparto, el trabajo de Colin Farrell, que consigue solventar con solidez uno de sus mejores personajes, al igual que Christopher Lee, a quien su papel se le queda pequeño. Paz Vega, en cambio, pasa completamente desapercibida entre ellos.. En cuanto a la trama, se echa de menos un desarrollo mayor de la relación entre Elena y su abuelo. De hecho, se hace necesaria una mayor presencia de Elena, que bien podría haber aportado mucho más a la historia, simbolizando esa calidez que falta.

Triage pudo haber sido más y, de hecho, deja al espectador con ganas de que así sea. A la historia le falta algo para que termine de ser redonda, y es pasión. Sin embargo, al igual que las víctimas que esperan su triage (las cintas que deciden su destino), la película se encuentra entre la vida y la muerte, ya que a pesar de su frialdad, no deja de ser una de las mejores historias de guerra que se han contado. La historia de los que se van y de los que se quedan, de los que regresan y se sientes extraños en sus propias casas, la historia de la guerra interna de aquéllos que han mirado a la muerte a los ojos, de aquéllos que la han fotografiado.

Probablemente, Triage podría haber sido mucho mejor. De hecho, tenía una buena base para hacerlo, pero para ello habría sido necesario un empuje y ciertos riesgos que el director Danis Tanovic no quiso correr. Aún así, imposible no recomendarla. Merece la pena: tiene acción y nos hace reflexionar sobre nuestra propia existencia. Simplemente, nos deja con sabor agridulce porque podría habernos dado más.

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