jueves, 4 de febrero de 2010

"Precious", pequeños ante la magnitud


La semana pasada, tuvimos la suerte de asistir al pase de prensa organizado en Sevilla de la película Precious, algo que agradecemos enormemente desde aquí a Filmax, la distribuidora del film en España, ya que no es frecuente que en nuestra ciudad se celebren este tipo de eventos.

Clareece Precious Jones es una joven de dieciséis años con problemas de obesidad y analfabetismo que está embarazada de su segundo hijo, cuyo padre es el suyo propio. Vive en Harlem con su madre, que pasa el día mirando la televisión mientras somete a su hija a los más denigrantes abusos.

El productor Lee Daniels dirige su segunda película (la primera fue Shadowboxer) con excelente solvencia, ofreciéndonos una historia dura y desgarradora que desde el inicio nos provoca un nudo en la garganta que permanece hasta el final. Son casi dos horas en vilo, que bien podrían ser muchas más, porque viendo esta película la noción del tiempo se pierde por completo y realmente nos parece haber vivido cada una de las escenas sin elipsis ni fundidos a negro. No resulta larga y tampoco corta y Daniels consigue que no sobre nada y que tampoco falte.


En un año en el que Avatar parece haber dejado a un lado las buenas historias en favor de la suntuosidad de la técnica, llega Precious para recordarnos lo que un buen argumento es capaz de hacer con nuestro estómago, que se retuerce ante determinadas escenas como la violación del padre a su hija y que Daniels nos consigue aliviar del mismo modo que Precious lo hace, evadiéndose a un mundo mejor.

Sin embargo, a pesar de que el papel de Daniels resulta fundamental, no habría sido posible resolver la historia sin ninguno de sus personajes ni los actores que los encarnan. Comenzando con Gabourey Sidibe, que se estrena como actriz en este film sin parecer, en absoluto, novel; continuando con Mo'Nique, que convence como madre perversa sin exagerar su rol y adecuándolo tanto a gritos como a llantos; y finalizando con los sorprendentes Mariah Carey y Lenny Kravitz, que aunque nos choque verlos en los títulos de crédito, resultan bastante creíbles en sus papeles. También la Señorita Rain, interpretada por Paula Patton, es fundamental para el desarrollo de la historia, ya que simboliza la madre que Precious siempre hubiese querido tener: la luz ante la oscuridad.

Lee Daniels nos obliga a adentrarnos durante dos horas en el oscuro mundo de Clareece Precious Jones, donde priman los abusos, los golpes, la falta de autoestima y el dolor, pero que nos muestra que hay luz al final de cada túnel y que todos somos débiles en determinados momentos de nuestra vida en los que nos sentimos solos, pero que todos somos "preciosos". Un film que merece la pena ver a pesar de que nos hace sentir muy pequeños ante la tremenda magnitud de Precious.

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