Mostrando entradas con la etiqueta Chinatown. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Chinatown. Mostrar todas las entradas

miércoles, 21 de julio de 2010

Thriller de cine (1)

Hoy en día, no nos imaginamos un cine en el que no existiera la intriga o el suspense de saber hasta el ultimísimo momento, de quién ha sido el autor del crimen. Por este motivo, lo queremos reflejar en esta semana dedicada al Thriller, con los  títulos cinematográficos que han hecho y siguen haciendo imprescindible a este género, dentro de la fábrica de los sueños.

M
(Fritz Lang, 1931)
El argumento está inspirado en hechos reales. En la ciudad de Düsseldorf anda suelto un asesino de niñas, y la policía lo busca. Los criminales que viven en los bajos fondos de la ciudad también deciden buscarlo, dado que la presión policial les está arruinando sus negocios.

M, titulado en castellano como M, el vampiro de Düsseldorf en España, es una película policial dirigida por Fritz Lang en el año 1931 que está inspirada en el caso real de Peter Kürten, que asesinó a varios niños en la ciudad de Düsseldorf.

También, célebre por la interpretación de Peter Lorre, quien luego de esta participación quedó tipificado por el personaje de villano. M, fue su penúltima película dirigida en Alemania, y siempre la consideró su favorita.

La soga
(Alfred Hitchcock, 1948)
Una pareja de brillantes universitarios, Brandon y Phillip estrangulan a un amigo de la facultad, David Kentley con el fin de cometer el crimen perfecto y demostrar su superioridad intelectual, estimulados por las teorías de su profesor favorito, Rupert Cadell. Los dos asesinos esconden el cadáver en un arcón sobre el que más adelante se servirá una cena a la que están invitados el padre del muchacho asesinado, a la madre, pero al final asiste su tía, la señora Atwater, su novia Janet, el mejor amigo de David, Kenneth y el profesor Cadell.

La soga, es una adaptación de la obra de teatro Rope (título original) escrita por Patrick Hamilton en 1929 y tiene grandes similitudes con el asesinato real, que tuvo una gran repercusión en su época, de Bobby Franks a manos de Nathan Freudenthal Leopold, Jr. y de Richard A. Loeb en 1924. 

Es la primera película en color dirigida por Alfred Hitchcock y esta protagonizada por James Stewart, John Dall, Farley Granger, Cedric Hardwicke y John Chandler.

Hitchcock pretendía rodarla en tiempo real en una sola toma, pero las cámaras sólo podían grabar 10 minutos seguidos y se vio obligado a realizar varios cortes. Al final de cada rollo de la película se hacía pasar la cámara por detrás de un lugar oscuro (como las chaquetas de los personajes) para disimular el cambio, aunque hay dos cortes que se notan a propósito.

 Anatomía de un asesinato
(Otto Preminger, 1959)
Paul Biegler no ha sido reelegido para el cargo de fiscal, y ahora se dedica más a la pesca que a su despacho de abogado. Sin embargo, se hace cargo de la defensa de un militar que mata al supuesto violador de su esposa y es acusado de asesinato En este caso a Biegler todo se le pone en contra, de manera que necesitará toda su inteligencia e imaginación para llevarlo a buen término.

Anatomía de un asesinato es una película basada en la novela del mismo título de John D. Voelker. Obtuvo siete nominaciones a los Oscar, a la mejor película, al mejor actor principal (James Stewart), al mejor actor de reparto (George C. Scott), al mejor actor de reparto (Arthur O'Connell), al mejor guión adaptado, a la mejor fotografía, y al mejor montaje. 

Otto Preminger, director de origen austro-húngaro pero nacionalizado norteamericano, fue hijo de un célebre abogado que llegó a ser Fiscal General. Estudió Derecho también, pero nunca se interesó en ejercer la carrera. Esto hizo que la representación del abogado fuera tan fiel a la realidad.

Como curiosidad, la película al tratar abiertamente y con un lenguaje muy explícito, el tema de la violación, violó el Código de Producción de la Motion Picture Association of America´s (expresión cinematográfica del conservadurismo estadounidense de la época) que se ocupaba de que temas no se podían tratar abiertamente en los films por ser tabú, por aquella época.

El mensajero del miedo
(John Frankenheimer, 1962)
La película es un thriller político que describe el secuestro del hijo de una prominente familia política conservadora de Estados Unidos, durante la Guerra de Corea, siendo sometido a un lavado de cerebro, para convertirlo en asesino en una intriga política destinada a convertir en presidente estadounidense a alguien manejable por los comunistas

The Manchurian Candidate, (título original) es una adaptación cinematográfica, en blanco y negro, de 1962 de la novela escrita por Richard Condon, dirigida por John Frankenheimer y protagonizada por Frank Sinatra, Laurence Harvey, Angela Lansbury y Janet Leigh

La película fue estrenada el 24 de octubre de 1962, durante el apogeo de la Crisis de los misiles en Cuba, y fue vista por Lee Harvey Oswald, con anterioridad al asesinato del Presidente John Fitzgerald Kennedy. Por una razón u otra, la película fue rara vez emitida después de 1963, y ello ha sido puesto en relación con la idea de que podría haber influido en Oswald, y en el magnicidio. 

Chinatown
(Roman Polanski, 1974)
Los Ángeles, en la década de 1930, Hollis Mulwray  es un ingeniero que trabaja en la compañía de aguas. Evelyn acude al investigador privado Jake Gittes manifestando que es su esposa, para que averigüe lo que ella sospecha sobre sus actividades adúlteras. Pero Mulwray es asesinado. Gittes decide investigar el crimen y se entera de muchas más cosas de lo que esperaba. Descubre un plan fraudulento para adquirir terrenos económicos de secano, llevar agua allí y revenderlos a un alto precio. El plan está orquestado nada menos que por el padre de Evelyn, Noah Cross. A raíz de todo ello, Gittes establece una relación con Evelyn y habla con su padre.

Chinatown es una película estadounidense de 1974 del género de suspense, dirigida por el realizador polaco Roman Polanski, protagonizada por Jack Nicholson, Faye Dunaway, John Huston, Diane Ladd, Perry López, Darrel Zwerling en los papeles principales. 

Ganadora del premio Óscar 1974 al Mejor guión original de Robert Towne y candidata a 11 premios más. También, fue premiada con cinco Globos de Oros: a Mejor guión, Mejor director (Roman Polanski), Mejor Película, Mejor Actor (Jack Nicholson) y Mejor Actriz (Faye Dunaway).

lunes, 19 de julio de 2010

El verano de los géneros: THRILLER


Si la semana pasada la dedicamos a reírnos un poquito, en ésta nos ponemos serios para sentir la emoción de la intriga. Llega la semana del thriller, con el suspense como ingrediente principal y el misterio, los detectives, los gánsters, los espías, el crimen y el cine negro como reparto estelar.

¿Recordáis a Harold Lloyd? Hablamos de él precisamente la semana pasada por sus dotes cómicas. Sin embargo, su película El hombre mosca (1923) está considerada una tímida iniciación del thriller cinematográfico (por su escena del reloj), aunque sí somos más exigentes quizás sea M (1931) de Fritz Lang el primer thriller que responde a las características del género al basarse en la vida del asesino en serie Peter Kurten. Otros títulos de la época son Murders in the Zoo (1933), El legado tenebroso (1927) y El hombre y el monstruo (1931), basada en la obra del Dr. Jekyll y Mr. Hyde.

El thriller psicológico llega en los años 40 de la mano de George Cukor y su película Luz que agoniza (1944), protagonizada por Ingrid Bergman. También son los años del cine negro y de Laura (1944), cuyo argumento gira en torno a la investigación de un asesinato. Tres años más tarde, Orson Welles dirige a Rita Hayworth como femme fatale en La dama de Shangai (1947).

No podemos olvidarnos, en estos años, de un grande del suspense como Hitchcock, que en 1948 dirige con maestría La soga, donde unos jóvenes tratan de ocultar su "crimen perfecto" a los invitados de una fiesta. Antes de ésa, vinieron muchas otras (El enemigo de las rubias, La muchacha de Londres, 39 escalones...) y, después de ella, otras tantas (La ventana indiscreta, Vértigo, Con la muerte en los talones, Psicosis...).

En estos años, como vemos, el thriller está muy relacionado con la intriga y el cine negro. El sueño eterno (1946) de Howard Hawks coincide con ambos y además es una de esas grandes películas que no se olvidan. Junto a ella, Retorno al pasado (1947) y Perdición (1944), del siempre fantástico Billy Wilder.



Regresa con fuerza en los setenta, cuando se producen títulos conocidos por todos como The French Connection (1971), en la que dos policías investigan una red de traficantes de drogas, o Chinatown (1974), donde Roman Polanski homenajea al cine negro de décadas atrás. El largo adiós (1973) es otro título del género que se estrena en esta época. Este tipo de cine lo recuperan los hermanos Coen con películas como No es país para viejos (2007), que le valió el Oscar a Javier Bardem.

En los noventa el género del thriller se hibrida con la acción en cintas como Misión Imposible (Brian de Palma, 1996). Antes, en 1992, se estrena en el cine un tipo de thriller erótico como Instinto básico, con Michael Douglas y Sharon Stone a la cabeza. Al finalizar la década, nos encontramos con el Asesinato en 8 mm de Joel Schumacher.



Al otro lado del milenio, seguimos con géneros hibridados, esta vez de la mano de Déjà Vu que reúne el thriller, la ciencia ficción, el drama y la acción. En España realizamos nuestra propia aportación con un Crimen Ferpecto (2004) de Álex de la Iglesia y Los cronocrímenes (2007) de Nacho Vigalondo. En 2007, Woody Allen presenta El sueño de Cassandra, que no tiene mucho éxito entre críticos y público (aunque una que está aquí la sigue defendiendo), pero que nos presenta elementos característicos del thriller. Mayor éxito tuvo, sin duda, Death Proof de Quentin Tarantino.

Fuente | Time Out

martes, 9 de febrero de 2010

Crónicas de Tannhäuser: Chinatown

“Olvídalo Jake. Es Chinatown.”

Walsh, Chinatown.


Los 70 fueron una década que dio muchos frutos; se dieron oportunidades a directores poco conocidos y muy jóvenes, se comenzó a notar una influencia superior de la televisión, fue la época en la que se empezó a mostrar el descontento popular con el gobierno de los EEUU, se rompieron barreras y tabúes que obligaron a las ‘majors’ a que cambiaran su política de producción drásticamente. Entre ellas, la Paramount, se fijó en un extraño pero brillante director polaco llamado Roman Polanski.

El cine de Polanski era bastante intelectual, experimental en algunos momentos, claustrofóbico y enrevesado, un maestro del cine de terror psicológico como ya lo había demostrado en su anterior producción americana, La semilla del diablo, que f
ue el aval para abordar esta nueva empresa.

El cine negro estaba de capa caída, el género se estaba ahogando, arrastrándose al igual que lo hizo el western en su día. Al parecer, Chinatown se planteaba como una película delicada, podría tratarse tanto de un gran fracaso como también de un éxito rotundo; “Que sea fácil no es una buena razón, que sea imposible sí es una buena razón”, Polanski dixit.

La trama de la película se sitúa en los años 30; Evelyn Mulwray (Faye Dunaway) visita a J.J. Gittes (Jack Nicholson) para investigar un supuesto caso de adulterio cometido por su marido, el cual es uno de los constructores de acueductos con mejor reputación del país. Tras este fino telón se esconden un gran número de personajes e historias a cual más inmoral y sorprendente. El marido de Evelyn muere de manera sospechosa y tras este hecho, Gittes descubre que ha sido contratado por una impostora además de que tras este caso se oculta una intrincada trama referente con la especulación del suelo y la manipulación del suministro de agua de Los Ángeles (de hecho, el guión original era Agua y Poder).


De la película resaltaría el ambiente, la atmósfera. Nos situamos en un Los Ángeles que ha perdido toda ética y moral, la corrupción está por las calles, es algo tangible a lo que hay que sumarle también la corrupción que hay presente en el interior de las personas. La trama nos revela situaciones poco a poco más turbulentas, en un primer momento podemos pensar que es un film de cine negro como otro cualquiera pero Polanski lo dota de un estilo muy personal y provocador; Jack Nicholson es como un maestro ceremonias que nos va desarbolando el tremendo lío que hay ante nosotros, entretanto, descubrimos que a parte de corrupción tenemos engaños, infidelidades, asesinatos e incluso incesto. Nicholson dijo una vez: “Hay que recordar que la historia se desarrolla en Los Ángeles. Roman simplemente estaba explicando a todos qué sentimientos le inspiraba Los Ángeles. Era una ciudad donde siempre corría la sangre.”


El papel de Nicholson desborda, de hecho se ganó una merecida nominación a los Oscars. Nicholson nos recuerda al clásico protagonista de las películas negras de los 40 ó 50. Solitario, con un pasado oscuro al cual no quiere volver, duro, varonil y por supuesto, un gran fumador. Su trauma con Chinatown no viene de la corrupción o de la pereza, sino del temor a cometer un terrible error. El gran número de gente, culturas y dialectos en el barrio de Chinatown hace que llegues a la conclusión de no saber si estás ayudando a esclarecer un delito o a cometer otro, todo esto podría definirse con la pregunta que le hizo Robert Towne (guionista) a un policía de narcóticos: “-¿Qué haces en Chinatown?”. La respuesta fue: “- Lo menos posible.” Gittes, además, cae en las redes de un amor imposible, Evelyn, la cual me hace recordar muchísimo a la viuda negra o mujer venenosa que solía interpretar Marlene Dietrich. En definitiva, Nicholson acabó tan satisfecho de la película que decidió no volver interpretar a un detective jamás.


El final del film refleja la esencia de lo que Polanski quería plasmar en la pantalla; “Una historia tradicional de detectives con una forma nueva y moderna”. En un principio, Towne no estuvo de acuerdo con el final que Polanski propuso pero al final cedió. En el de Towne, la pareja lograba huir a México y salvarse. Para Polanski, este final era algo que no tenía que ver con la historia que se estaba contando, por eso decidió darle un último giro en el cual nos muestra una de las escenas más emblemáticas y clamorosas del séptimo arte.

Una de las mejores películas de Polanski, una tremenda historia que nos deja un amargo sabor a bourbon barato, el olor del humo del tabaco, el abrasador Sol veraniego y un desgarrador grito en la noche de Chinatown, ya lo dije al principio; “Es Chinatown”.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...