lunes, 5 de julio de 2010

El verano de los géneros: CIENCIA FICCIÓN


Con nuestro primer género ya superado, iniciamos ya el mes de julio con la segunda semana de este Verano de los géneros y esta vez le toca el turno a la ciencia ficción.

La ciencia ficción se diferencia de la fantasía en que, en el contexto de la historia que se narra, la mayoría de sus elementos imaginarios tienen cierta base científica para poder ser reales (recordemos, dentro de la historia que se narra, no en este mundo). Con frecuencia, este tipo de historias han aludido al futuro, líneas de tiempo alternativas, el espacio exterior, aliens,  viajes en el tiempo, robots o sistemas sociales o políticos completamente diferentes al nuestro, entre otros. Aún así, a falta de un género fantástico en nuestro Verano de los géneros, nosotros lo incluiremos en la ciencia ficción.

Con este género, nos encontramos con uno de los más antiguos de la historia del cine. La primera historia audiovisual de este tipo se corresponde con Le Voyage dans la Lune de Georges Méliès en 1902, que también fue la primera película en utilizar unos rudimentarios efectos especiales. Sin embargo, no fue hasta 1927 que encontramos la primera gran película de este género, Metrópolis, de la que Pablo nos hablará mañana en sus Crónicas de Tannhäuser.


Durante las décadas de los años treinta a los cincuenta, el género de la ciencia ficción se englobó dentro de las películas de serie B, aunque también encontramos otro tipo de producciones como Just Imagine, el primer film de este género rodado en un estudio norteamericano. Le siguieron King Kong (1933), Lost Horizon (1936) y la británica Things to Come (también de 1936). Desde este año, no volvieron a realizarse muchas más películas dentro del género hasta los años cincuenta, cuando se rodó la primera película en color: Destination Moon. La ciencia ficción comenzó a ser querida por el público norteamericano y comenzaron a desarrollarse nuevos efectos especiales.

Durante los sesenta, si hubo una película digna de mención, ésa fue 2001: Odisea en el espacio de Stanley Kubrick (1968), que aportó un nuevo realismo al género. También El planeta de los simios, del mismo año, o Fahrenheit 451 (1966) son claros ejemplos de la importancia de la ciencia ficción durante la década de los sesenta. En Francia, Jean-Luc Godard dirigió Alphaville en 1965.


En los setenta, la ciencia ficción explora los terrenos de las amenazas ecológicas y tecnológicas, con títulos como Silent Running (1972), Westworld (1973) o La naranja mecánica (1971, Stanley Kubrick), que trata el lavado de cerebros. La década termina con grandes obras del cine como Star Wars (1977), Encuentros en la tercera fase (1978), Alien: el octavo pasajero de Ridley Scott o Star Trek (ambas de 1979), que llevó la serie de televisión a la pantalla grande.

Pronto llegaron los ochenta con nuevas propuestas como E.T.: El extraterrestre (1982) de Steven Spielberg y Blade Runner (1982) de Ridley Scott. Mientras que los filmes de este director presentaban a los seres de otros planetas como adversarios, el E.T. de Steven Spielberg resultó una criatura entrañable capaz de ganarse millones de corazones.

A mediados de los ochenta, directores como James Cameron (Aliens, el regreso, 1986) o Paul Verhoenver con Robocop (1987) también se adentraron en este género, que inicio su incursión en la animación con producciones como Akira (1988). Otras películas de esta generación pertenecientes a la ciencia ficción serían Regreso al futuro (1985) y sus múltiples secuelas o Cariño, he encogido a los niños (1989).


En los últimos años, con el desarrollo de la informática y las nuevas tecnologías, la ciencia ficción se ha centrado más en la relación del hombre con las máquinas, como es el caso de Total Recall (1990), The Lawnmower Man (1992) o Johnny Mnemonic (1995); las catástrofes naturales de Deep Impact o Armageddon (1998); o la experimentación genética de Jurassic Park (1993) y Gattaca (1997).

Desde hace relativamente poco tiempo, la ciencia ficción ha vuelto a utilizarse como herramienta para criticar el sistema en el que vivimos. Claro ejemplo es Matrix (1999), Inteligencia Artificial (2001) o Minority Report (2002) -estas dos últimas de Steven Spielberg.

De las series de televisión os hablaremos mañana. ¡Permaneced atentos!

Más información en Wikipedia.

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