Mostrando entradas con la etiqueta Musical. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Musical. Mostrar todas las entradas

viernes, 6 de agosto de 2010

Musical de cine (2)

Hoy continuamos con la segunda parte de Musical de cine (1). Pronto terminará una semana más del verano de los géneros, así que sigamos bailando con los mejores títulos del Musical.
 Cabaret 
(Bob Fosse, 1972)
Berlín, inicios de la década de los 30. La historia de amor entre la bailarina del local nocturno Kit Kat Club Sally Bowles y Bryan Roberts un estudiante de doctorado de la Universidad de Cambridge tiene, como marco de fondo, el auge de los nazis y de su partido político representativo. 

Cabaret es una película del género musical realizada en 1972, dirigida por Bob Fosse y protagonizada por Liza Minnelli, Michael York y Joel Grey.

Está basada en la novela Adiós a Berlín de Christopher Isherwood y fue ganadora de numerosos premios cinematográficos. Como dato curioso, antes de llevarse a la gran pantalla, Cabaret fue un musical de gran éxito en Broadway y recuperó el interés del público por el musical.

Grease
(Randal Kleiser, 1978) 
Danny Zuko y Sandy Dee se enamoran durante las vacaciones de verano. Cuando el verano termina, se despiden pensando que no se van a volver a ver, ya que Sandy ha de volver a Australia. La familia de Sandy cambia de opinión y en lugar de regresar a Australia, Sandy se queda en los Estados Unidos y se matricula en el instituto Rydell, donde estudia su amiga Frenchy, miembro de una pandilla llamada Las Damas Rosas. Lo que no sabe es que en ese mismo instituto también estudia Danny.
Grease es una película musical inspirada en los años 50, dirigida por Randal Kleiser en 1978. Esta basada en el musical creado por Jim Jacobs y Warren Casey, del mismo título y cuya fecha es de 1972. Los protagonistas de este exitoso musical son John Travolta que con el papel de Dany Zuko consolidó su fama y junto a él, Olivia Newton-John que fue este papel la que la lanzó al estrellato.

La película recibió varios premios cinematográficos como el Premio a la Mejor Película Musical en los People's Choice Awards 1978 y el Premio a la Mejor Película en los Golden Screen alemanes 1979. También obtuvo la Nominación al Óscar 1979 a la Mejor Canción por Hopelessly Devoted to You, que fue compuesta por John Farrar. Como curiosidad, esta misma canción es interpretada por el personaje Olive en la serie Pushing Daisies y de la que casualmente, os hablamos de ella ayer mismo.

Por último, si queréis recordar la escena final de Grease, pinchad aquí, esperamos que la disfrutéis.
 
 Flashdance 
(Adrian Lyne, 1983)
La historia se centra en Alex Owens, una joven de 18 años que trabaja como soldadora de día y bailarina en un club por las noches. Su único sueño, es llegar a ser una gran bailarina.

Flashdance es una película musical romántica dirigida por Adrian Lyne y llegó a ser una de las más exitosas de los años 80. Protagonizada por Jennifer Beals, Michael Nouri, Lilia Skala y Sunny Johnson. El film fue nomidado en cuatro ocasiones para los Oscar, de las cuales ganó uno por la canción Flashdance: What a Feeling, que fue creada para el film e interpretada por Irene Cara.

En esta cinta trabajaron por primera vez en colaboración Don Simpson y Jerry Bruckheimer que gracias a la presentación de algunas secuencias con las influencias propias de los videoclips influyeron en otras películas de la época, como  Top Gun, la cual también contó con la producción de Simpson y Bruckheimer.

Para muchos que hayáis podido ver esta película, seguro que recordáis el último baile frente a ese jurado tan serio y como emociona con cada movimiento, haciendo sentir tanto al jurado como a nosotros, su pasión por la música. Pues bien, si queréis volver a ver esta gran secuencia pinchad aquí.

Dirty Dancing
(Emile Ardolino, 1987)
Baby Houseman es una inocente adolescente que se encuentra hospedada en un hotel con sus padres. En este hotel Baby conocerá a Johnny Castle que trabaja cada verano como profesor de baile. Ambos se atraen, a pesar de sus diferencias. Tras una situación comprometida que aleja a Baby de su padre, comienzan una relación amorosa que les descubre caminos nuevos a ambos, a ella el camino del sexo y a él el camino del amor y la confianza.

Dirty Dancing fue dirigida por Emile Ardolino y escrita por Eleanor Bergstein y también llego a ser un clásico de los ochenta como la antes mencionada Flashdance. Los protagonistas principales son Jennifer Grey y Patrick Swayze. 

La exitosa banda sonora incluyó la canción The Time of My Life que fue galardonada con el Oscar y el Globo de Oro. En 2004 se realizó Dirty Dancing 2, protagonizada por Diego Luna y donde Patrick Swayze realizaba un breve papel.

Moulin Rouge 
(Baz Luhrmann, 2001)
Trata de un joven escritor bohemio, Christian, que se enamora de una hermosa cortesana, Satine del cabaret Moulin Rouge. Una noche, gracias al azar y a una serie de malentendidos, el destino los cruza. Él la enamora con su poesía, ella lo hechiza con la luz que irradian sus ojos. Pero todo se termina abruptamente, cuando ella advierte la confusión: no era él, el millonario duque al que estaba predispuesta a convencer para financiar una obra teatral. Sin embargo, Christian no se dará por vencido y hará todo lo posible para conquistar su amor.

Moulin Rouge es una película musical de 2001, dirigida por el australiano Baz Luhrmann e interpretada por Nicole Kidman y Ewan McGregor. Está basada en gran parte en la ópera de Giuseppe Verdi La traviata.

Las canciones usadas en el film son grandes éxitos: Your Song de Elton John, The Show Must Go On de Queen, Like a Virgin de Madonna y Roxanne del grupo Police, en formato de tango ideado por Mariano Mores.

Chicago 
(Rob Marshall, 2002)
Chicago, años 20. La mayor ilusión de Roxie Hart es convertirse en una gran estrella del espectáculo emulando a su gran ídolo, Velma Kelly. Para conseguir su propósito, Roxie es infiel a su anodino marido Amos con el vendedor de muebles Fred Casley, con la intención de que los contactos de éste puedan ayudarle en su empeño de conseguir el estrellato.

Chicago es una película musical estadounidense, dirigida por Rob Marshall. La cinta está protagonizada por Catherine Zeta-Jones, Renée Zellweger y Richard Gere, también con Queen Latifah, John C. Reilly, Christine Baranski, Lucy Liu, Taye Diggs, Colm Feore, y Mya Harrison

Al poco tiempo de estrenarse, la película ganó diversos premios como el Óscar a la mejor película, el Globo de Oro a la mejor película - Comedia o musical y el reparto ganó un Premio SAG (Sindicato de Actores de Pantalla) al Mejor Reparto. 



jueves, 5 de agosto de 2010

Crónicas de Tannhäuser: The Blues Brothers (Granujas a todo ritmo)




“Estamos en una misión de Dios”


Elwood Blues, The Blues Brothers (Granujas a todo ritmo)





Con sólo diez años recuerdo pasar horas jugando a mi Amiga 500 intentándome pasar el juego de The Blues Brothers, tarea harto complicada para un renacuajo de mi edad, tanto, que nunca conseguí pasármelo y el disquete (¿Os acordáis de los disquetes?) terminó descansando en el cajón cogiendo polvo como tantos otros juegos. Siempre recordé ese juego, siempre volví a jugarlo y no fue hasta unos años más tarde cuando me enteré de que estaba basado en una película, una moda bastante novedosa por aquel entonces, de hecho, no sé si alguno recordaréis el nefasto y abominable juego de E.T., seguramente el peor videojuego jamás hecho.

Volviendo a The Blues Brothers (prefiero llamarla así ya que la traducción al castellano, Granujas a
todo ritmo, me parece una aberración de dimensiones bíblicas) e indagando en el origen de su historia, es curioso que la película nazca de un show cómico musical que nació con la primera generación de cómicos de la cantera de Saturday Night Live. Los cómicos Dan Aykroyd y John Belushi se enfundaron en sus trajes y se convirtieron en Elwood Blues y Zee Jake Blues respectivamente para hacer varios sketches musicales que derivaron finalmente en la creación de una banda de soul/blues revival que llevaba por nombre, obviamente, The Blues Brothers. El resto de la banda estaba compuesta por grandes músicos como Steve Crooper, Lou Marini, Alan Rubin, Jonny Rosch y Eddie Floyd.

Tras la fundación de la banda en 1976 hasta 1978, Aykroyd y Belushi se convirtieron en dos de los iconos más importantes de los setenta y de la música blues en EUA, lanzando a Saturday Night Live hacia lo más alto de la parrilla televisiva y aumentando sus cachés como la espuma. Ambos tenían la intención de dar el salto a la gran pantalla, algo que no tardó en suceder ya que en 1978 comenzaron a rodar 1941, fallida comedia bélica del aún imberbe Steven Spielberg en la cual el dúo estuvo como cabeza de cartel. Ese mismo año recibieron la visita de los señores de Universal para producir el film de The Blues Brothers con la intención de poner a un joven director que despuntaba desde hacía varios años con películas independientes, John Landis. La dupla estuvo de acuerdo con la condición de que Aykroyd escribiera el guión, cosa que aceptaron los productores aún sabiendo que Aykroyd jamás había escrito ningún guión. Su inexperiencia hizo que se presentara a finales del 78 con un guión de 324 páginas. Dada su extensión y a sabiendas de que probablemente lo lincharían al entregar el guión (recordemos que se entiende que cada página de un guión equivale aproximadamente a un minuto de película), intentó quitar importancia al asunto encuadernándolo como un tomo de las páginas amarillas. La broma sentó bien a la productora y dieron el visto bueno al guión, eso sí, antes debería pasar por el filtro de John Landis, el cual lo reescribió y redujo hasta las 148 páginas.



El guión sin embargo, distaba de ser un musical convencional. En él encontramos un declarado amor por la música en directo, un homenaje al Cotton Club, un tributo al jazz y al blues de las dos décadas anteriores; “Con The Blues Brothers queríamos rendir homenaje a la música negra estadounidense”, palabras de Aykroyd. El contrapunto lo encontramos en el exceso de secuencias de acción y persecuciones de coches, así como lo vemos en la mayoría del cine policíaco de los setenta o la blackxplotation.


Finalmente consiguieron un presupuesto récord para una película de esas características, este ascendía a 27 millones de dólares, siendo el mayor presupuesto otorgado a un musical hasta la época. Gracias a ello pudieron contar con colaboraciones de celebridades como James Brown, Carrie Fisher, Frank Oz, Aretha Franklin y Ray Charles, completando así un cartel envidiable para cualquier producción de Hollywood.

La historia arranca desde una cárcel de Illinois. Jake Blues (John Belushi) es puesto en libertad tras haber cumplido tres años de condena por robo a mano armada. Su hermano, Elwood Blues (Dan Aykroyd), lo espera en la puerta con el bluesmóvil a sus espaldas. Su primera parada es el orfanato donde crecieron. Allí descubrirán que el orfanato debe 5.000 dólares en impuestos que la iglesia no está dispuesta a pagar, poniendo el peligro el futuro inmediato del orfanato. Los hermanos deciden recuperar el dinero pero no saben de que manera hasta que Jake es iluminado por una luz divina que le comunica que debe reunir la banda de nuevo. Tras reunirla comenzarán una gira que les llevará a ganarse un sinfín de enemigos entre los que se encuentran la policía, el ejército y una banda de nazis de Illinois que harán que el ritmo del film se torne frenético bajo el ritmo del jazz y R&B.


The Blues Brothers se convirtió instantáneamente en una película de culto, arrastrando a miles de fans y convirtiéndola en uno de los musicales más rentables. No obstante, el éxito se convirtió en un arma de doble filo para la dupla de oro. Aykroyd relanzó su carrera y consiguió importantes papeles en En los límites de la realidad: La película (1983), Entre pillos anda el juego (1983), Indiana Jones y el templo maldito (1984) y los dos films de Los cazafantasmas (1984 y 1989). Actualmente está en el ocaso de su carrera y sus trabajos más importantes se ubican en los ochenta, no obstante, participó en The Blues Brothers 2000 (1999), secuela de The Blues Brothers con la cual intentó revivir sus mejores años, sin embargo, el fracaso fue rotundo.


La cruz de la moneda le tocó a John Belushi, que ya comenzaba a tener un comportamiento errático en el rodaje de The Blues Brothers. Más tarde todo Beverly Hills estaba al corriente de su adicción a la cocaína. El 5 de marzo de 1982 fue encontrado muerto en su domicilio a causa de una sobredosis de speedball (mezcla de heroína y cocaína), por lo visto llevaba un tiempo fuera del circuito, sumido en una profunda depresión; “No pienso tener ningún tipo de consideración con mi cuerpo”, John Belushi dixit.



A pesar de parecer un slapstick automovilístico en algunos momentos, abusar demasiado de las espectaculares persecuciones (cabe decir que son de lo mejor que he visto) y tener una trama un tanto simplista, la película conecta contigo, ya sea por el nivel de melomanía de cada uno o por lo “cool” de los personajes. A ello hay que sumarle una alta carga de un humor irreverente desprovisto de cualquier tipo de moralina, tampoco busca la profundidad ni el sentido a todo lo que ocurre en ella, sencillamente es una comedia musical bestial y gamberra.


Concluyendo, me gustaría destacar la huella que la dupla Aykroyd/Belushi dejó en la pantalla, mostrando unos magníficos dotes para la música y convirtiéndose por méritos propios en un símbolo del blues y del cine de los ochenta a base música y carcajadas. Un icono cinematográfico reconocible por todos.

Hilarante comedia compuesta a partir de nitroglicerina musical.


The Blues Brothers - Twist It (Ray Charles)

Musical en serie (2)

El pasado martes hicimos revisión de las principales series de televisión que tienen a la música como principal protagonista. Ya os avisábamos a comienzos de semana que éste es un género en el que no proliferan las series de ficción. Sin embargo, sí que viene siendo muy habitual en éstas realizar algún número musical con sus protagonistas.

Scrubs
(Bill Lawrence, 2001)

En el hospital Sacred Heart (Sagrado Corazón) trabajan todo tipo de personas, muchos de ellos parlanchines y bromistas. En este centro, ocurren todo tipo de incidentes y el nuevo interno, John Dorian (alias J.D.), nos ayudará a conocer a todos ellos.

Cuando se encontraba en la parrilla de la NBC (hoy pertenece a la ABC), se emitió un capítulo totalmente musical, con diferentes números. Nosotros os traemos subtitulado uno de ellos, aunque aquí podéis ver un remix del capítulo (eso sí, sin subtítulos). La canción se titula Guy Love.

Six Feet Under
(Alan Ball, 2001)

Los Fisher no son una familia normal. El padre (Nathaniel Fisher), propietario de una funeraria de Los Ángeles, muere un accidente de tráfico el día de Nochebuena, precisamente el día que su hijo Nate vuelve a casa. Su madre Ruth le ruega que se quede con su familia unos días, de manera que Nate deberá convivir de nuevo con una madre controladora, un hermano gay (David) que se niega a contárselo a su familia y una hermana rebelde (Claire) que no encuentra su lugar. Además, conoce a Brenda, con quien se acuesta en el mismo aeropuerto.

Six Feet Under (en español, A dos metros bajo tierra) se emitió en la HBO entre los años 2001 y 2005. Sin llegar a ser una serie musical, nos ofreció grandes momentos con Michael C. Hall (Dexter), que interpreta a David Fisher, aunque también hay algún número con Peter Krause (Nate) o con Lauren Ambrose (Claire) y Frances Conroy (Ruth). El vídeo que os ofrecemos ya os lo presentamos cuando quedamos maravillados ante la preciosa voz de Michael. Si os lo perdisteis entonces, no lo hagáis ahora (en serio).

How I Met Your Mother
(Carter Bays y Craig Thomas, 2005)

Ted Mosby es un arquitecto que un día decide contarle a sus hijos la historia sobre cómo conoció a su madre, pero una cosa lleva a la otra y tras cinco temporadas, sabemos de todo menos quién es ella. Lo bueno es que la excusa nos sirve para conocer a sus mejores amigos (Lily, Marshall, Robin y Barney) y meternos en sus vidas y sus aventuras en Nueva York como si fuéramos uno más de grupo.

Este año, la serie cumplió su capítulo 100 y para ello decidió celebrarlo con un curioso número musical en el que Barney alaba los trajes de chaqueta. Ya supimos de las dotes artísticas de Neil Patrick Harris, el actor que da vida a este personaje, en los Emmy del año pasado. Con este episodio, la CBS decidió recuperarlas.


Pushing Daisies
(Barry Sonnenfeld, 2007)

Pushing Daisies (Criando Malvas) es una maravillosa serie (en el sentido pleno del calificativo) de la que ya os hablamos en este blog y que, por supuesto, hoy os seguimos recomendando encarecidamente. La serie nos cuenta la historia de Ned, un joven con un don muy especial, la capacidad de revivir a los muertos con sólo tocarlos. Lo malo es que si los toca de nuevo, vuelven a morir, de manera que: primer toque, vida; segundo toque; muerte (para siempre). Además, hay otro problema, tan sólo puede dejarlos vivir durante 60 segundos. Si no, otra persona cercana debe ocupar su lugar. Así es como Ned se reencuentra con Chuck, el amor de su infancia. Primer toque, vida. Pero ya nunca más la podrá volver a tocar.

A lo largo de esta serie de la ABC (entre los años 2007 y 2009), Kristin Chenoweth nos deleita en numerosas ocasiones con su voz, que reluce con todo su esplendor cuando Olive (su personaje) piensa en Ned. En este vídeo podéis encotnrar todas sus actuaciones en la serie. No tiene subtítulos, pero aún así merece la pena (tranquilos, va sin spoilers).


También otras series, como Buffy, han realizado capítulos musicales a lo largo de su trayectoria. Sin embargo, resulta imposible encontrar muchos de ellos en Internet, por eso os traemos sólo estos cuatros. Ya sabéis, esperamos más sugerencias en vuestros comentarios.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Musical de cine (1)

Una semana más, volvemos con un nuevo género, el Musical y que ya conoceréis gracias a las anteriores entradas donde hemos repasado su historia y hemos presentado la series más exitosas de este género que viene cargado de ritmo. Sin más, vamos con los mejores títulos cinematográficos del Musical.
 
El cantor de Jazz
(Alan Crosland,1927)
 
El hijo del cantor de una sinanoga de Nueva York se traslada a Los Ángeles en busca de fama y fortuna como músico popular tras ser descubierto por su padre cantando jazz en bares. Varios años después, ayudado por una actriz, alcanza el éxito en Broadway.

El cantor de Jazz (The Jazz Singer) es la primera película sonora, dirigida por Alan Crosland. Esta película tuvo dos versiones posteriores, la primera de Michael Curtiz en 1952, con Danny Thomas, y la segunda de Richard Fleischer en 1980, con Neil Diamond.

El cantor de Jazz es una adaptación de una obra musical para teatro del autor estadounidense Samson Raphaelson, en Broadway y que era interpretado por el actor y cantante George Jessel. Como curiosidad, la Warner Bros rechazó las condiciones salariales de George Jessel, obligando a éste a rechazar el papel principal. Fue entonces cuando le fue ofrecido el papel a Al Jolson.

Sombrero de copa 
(Mark Sandrich,1935)
Jerry Travers es un cantante y bailarín estadounidense que llega a Londres para actuar en unos shows que ha organizado su representante Horace Hardwick. En el hotel conocerá a una guapa joven llamada Dale Tremont, de la que Jerry se enamorará. Poco después, ella lo confunde con su representante y cree que Travers es el marido de su mejor amiga Madge, Dale se marchará a Venecia; Jerry irá tras ella junto a Hardwick, el verdadero esposo de Madge.

Sombrero de copa (Top Hat, título original) es una comedia musical de 1935, protagonizada por Fred Astaire como el cantante y baliarín Jerry Travers, Edward Everett Horton en el papel de su representante Hardwick y la guapa Dale es interpretada por Ginger Rogers.

La película fue dirigida por Mark Sandrich y escrita por Allan Scott y Dwight Taylor. Irving Berlín escribio las canciones: Top Hat, White Tie and Tails y Cheek to Cheek que se han convertido en clásicos americanos.

La película fue nominada al Oscar a la Mejor Película, por la dirección de arte (Carroll Clark y Van Nest Polglase), a la canción Original (Irving Berlin por Cheek to Cheek), y  por la Dirección de baile (Hermes Pan por Piccolino y Top Hat).

Un Día en Nueva York
(Stanley Donen y Gene Kelly, 1949)
Tres marines disponen de veinticuatro horas de permiso para tratar de divertirse en la ciudad de Nueva York. En este corto espacio de tiempo, Gabey trata de conquistar a Miss Turnstales, una cantante y bailarina de Coney Island cuyo nombre real es el de Ivy Smith (Vera Ellen). Sus compañeros de la marina, Chip y Ozzie tratan de hacer lo propio con una taxista y una antropóloga, respectivamente.

Un día en Nueva York (título original en inglés, On the Town) es una adaptación del musical compuesto por Leonard Bernstein con guión y letras de Betty Comden and Adolph Green. Estrenado en Broadway en el Adelphi Theater el 28 de diciembre de 1944.

La cinta está dirigida por Stanley Donen y Gene Kelly. Los protagonistas de este film son   Frank Sinatra, el propio Gene Kelly y Jules Munshin.

Cantando bajo la lluvia 
(Stanley Donen y Gene Kelly, 1952) 
Antes de conocer a la aspirante a actriz Cathy Seldon, el ídolo del cine mudo Don Lockwood pensaba que lo tenía todo; fama, fortuna y éxito, pero tras conocerla, se da cuenta de lo que realmente faltaba en su vida. Con el nacimiento del cine sonoro, Don quiere filmar los musicales con Kathy, pero entre ambos se interpone la reina del cine mudo Lina Lamont

Cantando bajo la lluvia (Singin' in the Rain, título original) es una película de 1952. Esta comedia musical estadounidense  esta protagonizada por Gene Kelly, Debbie Reynolds, Donald O'Connor, y Jean Hagen y dirigida por Gene Kelly y Stanley Donen.

Este film fue un gran éxito cuando se estreno, aunque no consiguió ser tan valorada por sus críticos contemporáneos. Hoy en día, se considera a Cantando bajo la lluvia, uno de los mejores musicales que jamás se haya hecho.
 My Fair Lady 
(George Cukor, 1964)
La historia relata la vida de Eliza Doolittle, una florista callejera londinense a quien el profesor de fonética Henry Higgins, después de una apuesta con su amigo el coronel Pickering, propone darle clases para poder pasar por una dama de la alta sociedad.

My Fair Lady es una película musical de 1964 dirigida por George Cukor y protagonizada por Rex Harrison y Audrey Hepburn. La cinta es una adaptación del musical teatral del mismo título de Alan Jay Lerner y Frederick Loewe, que a su vez se había basado en la obra de teatro Pigmalión de George Bernard Shaw. Además, el film gano ochos premios Oscar, incluyendo mejor película, actor y director.

Como dato curioso, Julie Andrews había sido la compañera de reparto de Harrison en el teatro, intepretando el papel de Eliza en Broadway y en West End, pero a pesar de la presión del libretista y guionista Alan Jay Lerner, Jack Warner de la compañía Warner Brothers insistió en dar el papel a Audrey Hepburn en la película, pues era ya una estrella de la pantalla reconocida mientras que Julie Andrews no se conocía en el cine. Elizabeth Taylor también luchó por este papel, que al final no consiguió.

Mary Poppins 
(Robert Stevenson, 1964)
Londres, 1910. Una familia rica aparentemente perfecta tienen problemas con unos hijos descuidados por sus padres, y hacen una pesadilla la vida de cualquier niñera que les contraten. La llegada a la casa de Mary Poppins cambiará la vida de la familia para siempre, sobre todo de los pequeños Jane y Michael, los cuales verán resueltos sus problemas gracias a las soluciones mágicas de su nueva niñera. En sus aventuras no faltará Bert, amigo de Mary. Y es que el único objetivo de la niñera es hacer feliz a la familia y demostrarles que es lo mas importante.

Mary Poppins fue estrenada en 1964 y dirigida por Robert Stevenson. La película es de Walt Disney y mezcla personajes reales con secuencias animadas. Los protagonistas de esta cinta son Julie Andrews, Dick Van Dyke y David Tomlinson.

Como curiosidad, cuando Julie Andrews ganó el Oscar a la mejor actriz en 1964, se lo agradeció al productor del film My Fair Lady, Jack Warner. Esto fue un gran sarcasmo pues Jack Warner había descartado para el papel de Eliza Doolitle a una poco conocida por entonces Julie Andrews, que era la protagonista original en la puesta teatral de My Fair Lady y había optado por la más conocida Audrey Hepburn, quien ni siquiera fue considerada para las nominaciones a mejor actriz de ese año ya que Hepburn fue doblada en la película en las canciones por Marni Nixon.

martes, 3 de agosto de 2010

Crónicas de Tannhäuser: The Rocky Horror Picture Show

“Sólo soy un dulce travestido de Transexual, Transilvania”

Dr. Frak-N-Furter, The Rocky Horror Picture Show




Tengo que reconocerlo, no soy el fan número uno de los musicales, no voy buscándolos por las carteleras y tampoco pierdo la cabeza si tengo que ir al teatro a verlos. Reflexionando sobre el tema, estoy seguro de que la mezcla de una almibarada felicidad junto con la sordidez de las historias sea lo que más me echa para atrás, hace que vea los musicales con una ceja levemente levantada y con cierto recelo. En cambio siempre he apreciado las coreografías, me he embobado con los bailes y enamorado de las canciones. Al fin y al cabo soy un melómano empedernido, un enfermo de la música sin remedio alguno, cosa que me devuelve a la corriente una y otra vez, obligándome a seguir viendo musicales por si algún día suena la flauta y encuentro uno hecho a mi medida.

De entre todos ellos hubo uno que me fascinó nada más verlo, sobre todo por la fiesta que se armó a mi alrededor en la cual todo el mundo se sabía de memoria todas las canciones, gags y situaciones del film. Casualmente, el film contenía esos ingredientes que he mencionado antes y que habitualmente he repudiado, una inquietante felicidad unida a una historia sórdida, inconexa y perezosa como pocas he visto en una pantalla de cine. Sin embargo, la energía que me transmitió esa película no la he experimentado con ningún otro musical, te hace olvidarte de la historia, mover los pies, bailar, saltar y gritar como pocas (ninguna en mi caso).

The Rocky Horror Picture Show es, más que una película normal y corriente, una fiesta, un documento histórico que tiene vida propia más allá de los 100 minutos que lo componen, de hecho, es considerada la primera película de culto, algo que por supuesto se ha de coger con pinzas. Asimismo, es una película que aún se exhibe en muchos países, de hecho, tanto en Madrid como en Barcelona, se suele proyectar una vez al mes, incluso se ha llegado al número de una vez por semana a causa de la gran afluencia de público que asistía a estas orgías musicales. Por lo tanto, al margen de la calidad del film, estamos ante una de las películas con más vida de la historia del cine, ya que desde 1975 no se ha dejado de proyectar por el mundo entero, ostentando el récord de ser la película que lleva más tiempo en cartelera (35 años a día de hoy).

Vayamos atrás en el tiempo, concretamente a 1964, a Tauranga, una pequeña localidad del norte de Nueva Zelanda donde Richard O’Brien, joven guionista y actor de origen británico, decide tomar el viaje de vuelta a Inglaterra tras trece años viviendo con su familia en el punto más alejado del globo. En Londres esperaba labrarse un futuro como actor y guionista dentro del teatro. Su fuerte era el musical y gran parte de su talento se dejó ver en Hair (1970), un musical de rock que estuvo durante nueve meses como cabeza de cartel en la escena teatral de Londres. Poco más tarde interpretó a un apóstol en Jesucristo Superstar (1972), donde tuvo la oportunidad de conocer a Jim Sharman, importante director de teatro australiano. La amistad entre ambos les llevó a luchar codo con codo por una historia que llevaba años rondando por la cabeza del excéntrico O’Brien. The Rocky Horror Show (1973) era una obra de teatro que mezclaba un cúmulo de géneros que iban desde la ciencia ficción, el terror y la comedia con una alta carga de erotismo y ganas de crispar el ambiente. La obra fue un éxito rotundo hasta el punto de que la BBC la situara en su listado particular de musicales, como el octavo más importante de la historia.


Poco más de un año hizo falta para que la Fox se diera cuenta del potencial de este musical rebelde que tenía por protagonistas a una fina y conservadora pareja de prometidos que se ven pervertidos y manchados en su pureza virginal por un científico extraterrestre travestido del planeta Transexual (no es broma). Se preveía tal éxito que incluso Mick Jagger estuvo presionando por obtener el papel de científico (Dr. Frank-N-Furter), pero finalmente fue otorgado a un joven actor de teatro que presumía de una sólida carrera a sus espaldas a pesar de sus 29 años, he aquí al díscolo y levantisco Tim Curry, un grande allá donde los haya. Por otro lado, el casting no falló con la elección de una jovencísima, guapísima y desconocidísima Susan Sarandon que se dio a conocer tras su sensual e inocente interpretación de Janet Weiss, subiendo la temperatura de las salas y convirtiéndose en uno de los símbolos eróticos del momento. Así pues, con O’brien como guionista e interpretando a uno de los personajes del film, y Jim Sharman como director, la película tiró hacia delante con vistas a su estreno a principios de 1975.

Desprendámonos de todas las prendas que tengamos encima e introduzcámonos en la calenturienta historia que protagonizan Brad Majors (Barry Bostwick) y Janet Weiss (Susan Sarandon), una pareja de recién prometidos que sufren una avería en medio de la carretera cuando iban en búsqueda de su viejo amigo y antiguo profesor, el Dr. Everett V. Scott (Jonathan Adams). Perdidos en medio de la nada, ven a lo lejos una mansión en la que parece haber luz en su interior. Al llegar les recibe el inquietante mayordomo Riff Raff (Richard O’Brien), que parece guardar muchas reminiscencias con Igor (ayudante del Dr. Frankenstein en El jovencito Frankenstein). La pareja descubre una fiesta en el interior en la cual los invitados bailan y cantan Time Warp, lo que parece ser una tradición del planeta del que provienen, el planeta Transexual (cada vez que escribo esto me pregunto que estoy haciendo con mi vida). Seguidamente nos presentaran al Dr. Frank-N-Furter (Tim Curry), un científico loco travestido que revelará a todos su nueva creación, Rocky Horror (Peter Hinwood), un hombre creado con el único fin de tener sexo con él. A partir de ahí, la película se vuelve una locura que prosigue en varios líos de sábanas y canciones hasta llegar al colofón final, donde Frank-N-Furter, Brad, Janet, Rocky, Columbia (Nell Campbell) y el Dr. Everett preparan una obra teatral que sirve traca final para el sorprendente desenlace.

Cabe decir que el recibimiento por parte de público y crítica no fue el esperado, parecía que ese millón de dólares que tenían de presupuesto iba a ser complicado de amortizar con la recaudación. Con la soga al cuello, Jim Sharman y Richard O’Brien volvieron al teatro con el rabo entre las piernas y un tachón negro en su expediente. Para más inri, la película comenzó a prohibirse en varios países por fomentar el travestismo y la homosexualidad, hecho que les condenó a las listas negras de la industria.


Sin embargo, comenzó a correr la voz de que la película no había sido retirada de todos los cines. El uno de abril de 1976 se congregaron cientos de personas a la entrada del Waverly Theatre en Nueva York a medianoche, todos ellos disfrazados como los personajes de la película. Ruidosos y esperpénticos, entraron al cine y cantaron todas las canciones del film, repitieron todas los diálogos, escenificando todas las secuencias y haciendo un striptiese colectivo. La película, al contrario de lo habitual, se vivía como si fuera una fiesta, así como se vivía el cine en los antiguos nickelodeons (salvando las diferencias). Este culto llevaba varios meses extendiéndose a lo ancho y lo largo de los EUA y, seguramente nadie creería que se prolongase hasta el día de hoy, de hecho, se ha intentado llevar a otras películas pero no hubo éxito con ninguna. Este fenómeno espontáneo reportó unos beneficios brutales a la Fox, llegando a recaudar 140 millones de dólares en beneficios.

The Rocky Horror Picture Show se convirtió en un fenómeno de idolatría kitsch, narrándonos una historia que homenajeaba y satirizaba las películas de ciencia ficción de los cincuenta de la RKO, así como El planeta prohibido, Doctor X o El hombre invisible, junto con el cine de terror de los sesenta. El pastiche proseguía con una versión glam del mito romántico de Frankenstein y una extraña banda de vampiros travestidos alienígenas, que liderados por un adalid de la sensualidad interpretado por Tim Curry, al más puro estilo mad doctor, pervierte y derrumba los valores conservadores de una pesimista sociedad americana que cambiaba su mentalidad tras el fin de la guerra de Vietnam.

Sin complejos, con la bandera de la libertad ondeando sobre nuestras cabezas, en las antípodas de lo convencional, Richard O’Brien y Jim Sharman nos regalan una de los musicales más insólitos que se recuerden. La trama, insisto en ello, es algo devastador, realmente demencial e insana, por ello recomiendo que se vea la película como un ariete diseñado derribar las puertas de lo políticamente correcto y lo establecido, una fiesta de la que se ha de disfrutar en compañía de amigos, una oda al rock’n’roll.

Una locura maravillosa.


Time Warp - The Rocky Horror Picture Show

Musical en serie (1)

Como os adelantábamos ayer, hoy realizamos un repaso de las principales series de ficción musicales. En este caso, no podemos hablar de series en las que se baile y cante todo el tiempo, pues llegaría a ser realmente insoportable semana tras semana. Sin embargo, sí que hemos encontrado varias series en las que la música es su principal protagonista.

Los Monkees
(Bob Rafelson y Bert Schneider, 1966)

Los Monkees fue un grupo de música pop-rock famoso en los años sesenta. La serie sigue las aventuras de este grupo a través de una serie de personajes ficticios que los acompañan.

Esta sitcom musical se emitió en la NBC entre 1966 y 1968, dos temporadas que finalizaron con un total de 58 episodios. Sus creadores, Bob Rafelson y Bert Schneider se inspiraron en el film A Hard Day's Night de los Beatles para llevar a cabo este proyecto. Pretendían realizar una apuesta novedosa con técnicas como la improvisación y los cortes rápidos.

La serie ganó dos Emmy en 1967 y, aunque finalizó tan sólo dos años después de su estreno, ha seguido emitiéndose con regularidad en las reposiciones de diferentes cadenas.

Fama
(Christopher Gore, 1982)

La Escuela de Arte de Nueva York acoge a jóvenes alumnos que aspiran a convertirse en grandes artistas. Para ello, deben formarse en diversas disciplinas como la danza, el canto o la interpretación. Fama narra sus esfuerzos por obtener el éxito, sus logros y frustraciones.

Entre 1982 y 1987, la NBC emitió esta serie que pronto fue seguida por millones de personas en todo el mundo. Seis temporadas y 136 episodios que quedaron grabados en las retinas de sus seguidores. Tal fue su éxito, que incluso se organizaron conciertos con los intérpretes de la serie, tanto dentro como fuera de Estados Unidos y también después de su cancelación.

Durante estos años, Fama se hizo con tres Globos de Oro y nueve Emmys. Debbie Allen, que interpretaba a la profesora de canto Lydia Grant, obtuvo el Globo de Oro a la Mejor Actriz en 1982.

La serie procede de la película Fama, estrenada dos años antes y dirigida por Alan Parker. Muchos de los actores del film continuaron en esta exitosa serie, de la que posteriormente se realizó un musical en Broadway y que ha servido de inspiración para otras ficciones de todo el mundo (incluida Un paso adelante en España).

Catwalk
(Adam Kidron, 1992)

Catwalk es una banda formada por seis veinteañeros que suelen renirse en un loft del centro. La serie se centra en las relaciones personales entre los miembros de la banda y sus actuaciones en clubs nocturnos.

De origen canadiense, Catwalk se emitió originalmente en la YTV entre 1992 y 1994. Posteriormente, la MTV la incluiría en su programación para Estados Unidos. La serie cuenta con dos temporadas, que dieron lugar a 49 episodios.

Sin embargo, de la segunda temporada tan sólo llegaron a emitirse algunos capítulos debido a un conflicto desatado entre la MTV y el creador original de la serie, Adam Kidron. En cuanto a la primera temporada, sus 24 episodios sí que se estuvieron emitiendo durante cuatro años consecutivos.


Glee
(Ryan Murphy, Ian Brennan y Brad Falchuk, 2009)

New Directions es el nombre del coro del instituto William McKinley de Lima, en Ohio. Antes, solía ser el mejor del mundo, pero ahora la cosa ha cambiado y, aunque el profesor Schuster se ha propuesto devolverlo a lo más alto, no lo tendrá nada fácil dado el carácter de los componentes del grupo.

La serie se estrenó el pasado mes de septiembre en Fox, de manera que hasta el momento tan sólo se han emitido los 22 episodios de su primera temporada. Sin embargo, el 21 de septiembre Glee volverá a la pequeña pantalla, donde no ha parado de recolectar éxitos.

Hasta el momento, Glee ha obtenido cinco premios Satellite y obtuvo tres nominaciones a los Globos de Oro. Además, ha sido una de las triunfadores (junto a The Pacific y Mad Men) en las nominaciones a los Emmy de este año, ya que aspira a 19 categorías. El 28 de agosto conoceremos los ganadores.

Diva
(Don Michael Perez, 2010)

Sampaguita (también llamada Sam) es una horrorosa mujer que sueña con convertirse en cantante. Su gran destreza en el canto y su extraordinaria personalidad la llevarán a encontrar su lugar en la industria del entretenimiento, a pesar de su desagradable apariencia.

Esta dramedia filipina se estrenó el pasado 1 de marzo en la cadena GMA y se estuvo emitiendo diariamente hasta el pasado 30 de julio, completando un total de 107 episodios.


lunes, 2 de agosto de 2010

El verano de los géneros: MUSICAL


Semana a semana, nos hemos plantado ya en agosto. Este mes lo hemos querido comenzar con un género fresco que nos alegre las calurosas tardes del verano: el musical, del que veremos su evolución histórica en tan sólo unos instantes. Ya mañana hablaremos, como siempre, de las series de televisión, donde nos centraremos en aquéllas en las que la música es su principal protagonista y veremos algunos de los mejores episodios musicales de ficciones conocidas por todos.

El nacimiento del musical en el cine estuvo, inevitablemente, relacionado con la llegada del cine sonoro. Curiosamente, ambos se estrenaron el mismo día gracias a una misma película: El cantor de Jazz (1927), donde sólo las escenas de Al Jonson eran sonoras (y con música). A ésta, le siguieron muchas otras películas en las que aparecían escenas musicales como Lights of New York (Bryan Foy, 1928) o La melodía de Broadway (Harry Beaumont, 1929).


Sin embargo, los años dorados de este género comienzan en los años treinta y se extienden hasta los cincuenta. De hecho, Hollywood lanzó más de cien musicales sólo en 1930. La saturación del público fue tal, que en 1931 la cifra descendió hasta 14 y a algunas películas originalmente musicales, como The Life of the Party, acabaron cortándoles las canciones en el montaje final. Destacan títulos como Kiss Me Again (William A. Seiter), Viennese Nights (Alan Crossland) o King of Jazz (John Murray Anderson).


Si existen dos estrellas que destacaron especialmente en estos años del cine clásico, ésos fueron Fred Astaire y Ginger Rogers. Juntos protagonizaron comedias románticas musicales como Sombrero de copa (Mark Sandrich, 1935), En alas de la danza (George Stevens, 1936) o Ritmo loco (Mark Sandrich, 1937).




Sin embargo, llegó un momento en que los musicales comenzaron a resultar demasiado repetitivos. La transición hacia un nuevo modo de entender los musicales estuvo encabezada por la Metro-Goldwyn-Mayer, concretamente con la figura de Arthur Freed. Este productor llevó a la gran pantalla algunos de los musicales más conocidos por todos. Desfile de Pascua (Charles Walters, 1948) es uno de ellos. Un día en Nueva York (1949) estuvo dirigida por Stanley Donen y Gene Kelly, quien también la protagonizó.  La experiencia debió de ser buena, ya que volvieron  a compartir la dirección en Cantando bajo la lluvia (1952). Un americano en París (1951), que se alzó con seis estatuillas doradas, y Melodías de Broadway (1953) son otras dos películas dirigidas por Vicente Minnelli y producidas por Arthur Freed.




Los sesenta supusieron un regreso al musical clásico, aunque los gustos musicales de la sociedad de aquella época incidieron de manera notoria en este género. De hecho, el propio Elvis Presley protagonizó algunos musicales durante estos años: El indómito (1961),  Puños y lágrimas (1963), Frankie and Johnny (1966),  Pista de carreras (1968) o Mis problemas con las mujeres (1969) son algunas de ellas.

Mientras tantos, en estos mismos años, se producen en Hollywood otros títulos muy conocidos como West Side Story (Robert Wise y Jerome Robbins, 1961), My fair Lady (George Cukor, 1964) o Mary Poppins (Robert Stevenson, 1964). Esta última, que probablemente marcó la infancia de todos nosotros, obtuvo trece nominaciones a los Oscar y se hizo con cinco de ellas, incluida la de Mejor Actriz para Julie Andrews.




Los musicales de los setenta estuvieron aún más marcados que en la década anterior por los ritmos de la época. El rock y el pop se introducen en películas mucho menos cursis que la mayoría de las realizadas hasta aquel momento. Resulta curioso el caso de Grease, rodada a la manera tradicional pero con canciones completamente diferentes a las que oíamos en sus predecesoras. Los musicales continuaron su curso, pero su éxito resultó mucho menor al alcanzado en los cincuenta. En los ochenta y los noventan destacan películas como Annie (John Huston, 1982) o Evita (Alan Parker, 1996), protagonizada por Madonna y Antonio Banderas.


Mención aparte merecen las producciones animadas de Disney, en las que la música cobra especial sentido en estos años. Todos conocemos (y probablemente cantamos en nuestra infancia) las canciones de La sirenita (Bajo el mar...), La bella y la bestia (Se oye una canción...), El rey león (Hakuna Matata... Yo voy a ser el rey león y tú lo vas a ver...), Aladdin (Un mundo ideal...) o Pocahontas (Y colores en el viento descubrir...).




En la actualidad, parece que los musicales han vuelto a recuperar su popularidad, aunque evidentemente no se llega a realizar el exagerado número de los años 30. Sin embargo, películas como Moulin Rouge (Baz Luhrmann, 2001) han conseguido devolverle la frescura a este género. También se han llevado a la gran pantalla adaptaciones de tradicionales obras musicales de teatro, como El fantasma de la ópera (Joel Schumacher, 2004), Chicago (Rob MArshall, 2002), Dreamgirls (Bill Condon, 2006) o ¡Mamma Mía! (Phyllida Lloyd, 2008).




En el cine de Bollywood, la música ha estado siempre muy presente. De ellos sacó la inspiración Baz Luhrmann para su Moulin Rouge. En la India, las propias películas son promocionadas a través de sus canciones, que se lanzan incluso antes del estreno del film para que así el público asistente a la sala pueda cantarlas. En los últimos años ha tenido mucho éxito en occidente Slumdog Millionaire, que aunque es una producción inglesa, nos muestra con acierto los números musicales propios del cine bollywoodiense.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...